Economía Política Del país 2026-04-09T01:19:15+00:00

El tráfico en el estrecho de Ormuz se reanuda con cautela tras la tregua de EEUU e Irán

Tras una drástica caída del 97 % del tráfico marítimo por la guerra en Oriente Medio, el movimiento en el estrecho de Ormuz ha comenzado a reanudarse con cautela tras el acuerdo de tregua entre EEUU e Irán. Los primeros buques ya han cruzado el estrecho, pero los expertos advierten de posibles retrasos por problemas de seguridad y de seguro.


El tráfico en el estrecho de Ormuz se reanuda con cautela tras la tregua de EEUU e Irán

Tras registrar drásticas caídas del tráfico marítimo de hasta el 97 % tras el inicio de la guerra en Oriente Medio, el movimiento en el estrecho de Ormuz comenzó a reanudarse con cautela después de que Estados Unidos e Irán acordaran una tregua de dos semanas que permitirá el «paso seguro» por la vía. «Se observan los primeros indicios de actividad marítima en el estrecho de Ormuz tras el anuncio del alto el fuego, que incluye la reapertura temporal de esta vía marítima estratégica para facilitar las negociaciones», dijo en un comunicado publicado este miércoles la plataforma de monitoreo marítimo MarineTraffic. Según los datos de la empresa, «cientos de buques» se encuentran en las aguas del golfo Pérsico, entre ellos 428 petroleros, 36 de transporte de gas licuado de petróleo (GLP) y otros 19 de gas natural licuado (GNL), de los cuales muchos «quedaron prácticamente varados» durante la interrupción en Ormuz iniciada el 28 de febrero. Primeros movimientos MarineTraffic apunta que «ya se están registrando los primeros movimientos» después de que el granelero NJ Earth, de propiedad griega, cruzara Ormuz a las 8.44 GMT de este miércoles; mientras que el Daytona Beach, con bandera de Liberia, hizo lo propio a las 6.59 GMT tras zarpar del puerto iraní de Bandar Abás una hora y media antes. Esto se produce después de que el Gobierno de Irán afirmara que será posible «el paso seguro» por la vía durante el alto el fuego de dos semanas alcanzado con Estados Unidos y anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante el que ambas partes negociarán un acuerdo en conversaciones que arrancarán el viernes en Islamabad. La reapertura de Ormuz ha sido una demanda de la comunidad internacional y, especialmente, de Trump, que ha amenazado reiteradamente a Irán con atacar y «arrasar» sus centrales eléctricas si no reabría el estrecho. Como consecuencia, los precios del crudo se han disparado, amenazando una crisis energética global. Además, según la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO), desde el inicio de la guerra el 28 de febrero hasta ayer, 7 de abril, se han registrado 17 ataques contra embarcaciones en Ormuz, el golfo Pérsico y el golfo de Omán, así como 11 «actividades sospechosas». ¿Un retorno gradual? Las disrupciones fueron enormes: si antes de la guerra transitaban entre 120-140 buques diarios, el mes de marzo registró tan solo entre 4 y 6 embarcaciones, según la plataforma Port Watch, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Universidad de Oxford. «Es muy improbable que se vuelva a alcanzar un nivel similar en las próximas dos semanas, teniendo en cuenta el retraso en los procesos de verificación, las limitaciones de los seguros y la reticencia de los operadores», expuso este miércoles en su LinkedIn el experto en comercio marítimo Daejin Lee. Estas dos semanas de alto el fuego, según el analista especializado en Ormuz, crean «una oportunidad significativa» para que los volúmenes aumenten, aunque advirtió de que la magnitud del retraso es «considerable» al hallarse más de 1.000 buques transoceánicos, y más de 3.000 incluyendo el tonelaje regional, atrapados en el golfo Pérsico. Además, recordó que las preocupaciones de seguridad entre los operadores y navieras todavía persisten, algo que podría ralentizar «la respuesta inicial». «Es probable que muchos armadores de primer nivel esperen varios días —o incluso más— para confirmar que el alto el fuego se mantiene antes de comprometer buques y tripulaciones. Esto es una gestión de riesgos racional, no una precaución excesiva», sentenció.

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