Detenciones de estudiantes y protestas en Irán

Estudiantes en Teherán fueron detenidos para evitar protestas que se convirtieron en una crisis política. El colapso económico, la inflación y la advertencia de Trump empeoran la situación del país.


Detenciones de estudiantes y protestas en Irán

En la Universidad de Teherán, varios alumnos fueron detenidos de manera preventiva por personal de seguridad y liberados horas después, en un intento de evitar que las protestas académicas se expandieran. En ese contexto, comenzaron a escucharse consignas políticas de mayor alcance. Las protestas, que comenzaron por el derrumbe del poder adquisitivo y la escalada de precios, se transformaron rápidamente en un desafío político directo al régimen. En Teherán, comerciantes del histórico Gran Bazar y de la céntrica calle de la República se declararon en huelga y protagonizaron concentraciones contra el encarecimiento de los alimentos y el estancamiento económico. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este viernes que su país está “listo y preparado” para responder de manera directa si el régimen iraní reprime de forma letal a los manifestantes. Esta advertencia elevó significativamente la tensión internacional en torno a la crisis interna iraní, marcada ya por muertos, enfrentamientos callejeros y un deterioro acelerado de la situación social. La advertencia fue difundida por Trump a través de su plataforma Truth Social, donde sostuvo que “si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, los Estados Unidos de América vendrán a su rescate”. En algunos barrios de la capital, las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, mientras se multiplicaban los reportes de arrestos y enfrentamientos nocturnos. Medios vinculados al aparato de seguridad iraní confirmaron muertes en distintas provincias. Ese desplome aceleró el malestar social y amplió el alcance de las protestas. El martes, las manifestaciones se extendieron a ciudades clave como Isfahan, Shiraz, Mashhad, Kermanshah y Hamadan. La crisis económica aparece como el principal detonante del estallido social. La advertencia directa de Trump introduce ahora un nuevo factor de presión externa, con el riesgo de escalar el conflicto más allá de las fronteras iraníes si la represión se intensifica. En paralelo, la televisión estatal reportó la muerte de un miembro de las fuerzas de seguridad durante disturbios registrados en Kouhdasht, en el oeste del país. El movimiento de protesta incorporó además a sectores universitarios. El jueves se registraron enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes en distintos puntos del país, con un saldo inicial de al menos seis muertos, según informaciones oficiales y reportes de medios locales. La tensión aumentó cuando la moneda iraní alcanzó un nuevo récord negativo, cotizando en torno a 1,42 millones de riales por dólar, el nivel más débil de su historia. La agencia Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria Islámica, informó que dos personas murieron en choques con fuerzas de seguridad en la ciudad de Lordegan, en la provincia de Chaharmahal y Bakhtiari, y otras tres en Azna, en la vecina Lorestan. Algunos manifestantes expresaron abiertamente su respaldo a la restauración de la monarquía, bajo el liderazgo del príncipe heredero Reza Pahlavi, hijo del último sha, derrocado en la revolución islámica de 1979. Según estadísticas oficiales, los precios de los alimentos en diciembre fueron un 72% más altos que un año atrás, mientras que los costos de suministros y servicios médicos aumentaron un 50%. Estudiantes de Teherán y de otras ciudades realizaron concentraciones dentro de los campus, desafiando los controles internos.